domingo, 7 de noviembre de 2010

Un momento de éxtasis.

-¿Por qué no te acercas, porque te quedas ahí quieta?- preguntó violeta.
-Tengo un mal presentimiento- respondió la mosca de la fruta.
-¿Mal presentimiento, acaso no confias en mi?.
Con cada palabra, Violeta se tornaba más atractiva, pero la mosca de la fruta hacía un increíble esfuerzo por no caer en la tentación del bombillo matamoscas.
-Es verdad, no confío en ti.
-¿Por qué?.
-Creo que hay algo que no me estás diciendo, no se que pueda pasarme si te toco.
Las dos se quedan mirandose fijamente en medio de la noche, parpadean y luego vuelven a mirarse.
-Esta bien, te diré la verdad.
-Dime.
-Te vas a morir.
-¿Qué?.
-Cuando me toques estarás muerta, pero te aseguro que será el mejor momento de tu vida.
-Me estas asustando.
-Un matamoscas, un murciélago, una araña, una chancleta o la muerte natural. De cualquier forma vas a morir, pero ninguna de esas muertes las vas a disfritar a disfrutar.
-¿Y quien me garantiza que ésta si la voy a disfrutar?.
-Nadie, pero si lo vas a disfrutar.
Después de mantener su distancia con gran esfuerzo, la mosca de la fruta se dejó seducir por el bombillo. Al tocarla, se escuchó en medio de la noche un grito de satisfacción. El bombillo le había ofrecido a la mosca la mejor de las muertes y le había dicho la verdad excepto por una cosa: hubiera querido que el mejor momento de su vida durára un poco más.

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